Un bate fue el primer objeto con el que Luis Liberato comenzó su vida en el beisbol a los cuatro años de edad. Hoy, revive cada sentimiento de alegría cada vez que toma el bate y se cuadra en el plato del estadio Quisqueya Juan Marichal.

Imaginándose que es el campo de juego Eladio Suarez, en La Canela de Santiago aunque no tiene tanta capacidad como el estadio del Ensache La Fe en la capital, Liberato juega con gran desenvolvimiento y destrezas así como cuando quería demostrarles a todos que si podía convertirse un pelotero profesional.

Luis irrumpió en este torneo invernal dominicano en la campaña 2016-2017, pero no fue hasta el 2018, en la que su guante ha enamorado a los fieles del Escogido.  Es así que se ha visto un brazo prodigioso como aquel día que sentenció en el plato a Arismendy Alcántara para darle la victoria a los Leones del Escogido.

“Jugar aquí en dominicana es una especie de Grandes Ligas, es un sueño que tu cumpliste. La oportunidad de jugar aquí, es algo impresionante, me lo imagine, pero a veces dudaba de que fuera a pasar. Peor gracias a Dios me están dando la oportunidad y quiero tratar de aprovecharla”, enfatizó Luis Liberato a Lidom.

“Gracias a Dios que tengo ese brazo”, se ríe Luis mientras sentado en la cueva roja manifiesta: “No  lo pensé, pero si lo anticipé antes de que pasará, yo dije, sí me llegó, vamos con Dios para adelante. Y lo que Dios quiera y le hice out”.

Luis, prospecto número 23 de los Marineros de Seattle, fue firmado en 2012 y a pesar de haber ralentizado su proceso a causa de múltiples lesiones, sigue mostrando herramientas a ambos lados del plato y con las habilidades defensivas por encima del promedio para jugar en el centro o cualquier esquina de los jardines.

“Lamentablemente, he tenido varias lesiones y han retrasado un poco el proceso. La lesión de este año fue la más dura, estaba supuesto a estar en una liga más fuerte pero una lesión en el muslo, me mantuvo dos meses fuera”, relató Liberato, quien ha permanecido en el circuito minoritario de Seattle por seis campañas.

No obstante, Luis  no se desanima en buscar su más anhelado sueño, llegar a Las Mayores. Ha pasado por tantas situaciones en su vida, que en cada una de ellas, ha tenido que sacar la mejor lección y seguir adelante, como cuando era un jovencito y tenía que ayudar a su abuelo en la finca, que se sembraba yuca.

“Pasé muchísimo trabajo. Me sirvió de motivación pero no me arrepiento. Trabajé en la parcela de mi abuelo, teníamos que trabajar para ganarnos la comida. Sembrar yuca, sacar yuca, piña y otros víveres. No me gustaba mucho eso pero tenía que hacerlo obligado. Y lo más doloroso a veces no podía ir al play porque tenía que trabajar todo el tiempo”, expresó Liberato, quien firmó en 2012 por 140, 000 dólares con los Marineros.

Aun así nunca dejó a un lado su pasión por el  béisbol. Con 13 años, se convenció a sí mismo y luego a su abuelo, que tenía las herramientas para jugar. Sobre todo, convirtió a su madre, Juana Grullón, mejor conocida como Yudith en su centro de inspiración para seguir afrontando los retos.

“Después de los 13, en verdad me enamoré del deporte, creí en que podía hacerlo, le puse más enfoque a eso y entonces, iba a la escuela en la mañana, trabajaba en la  tarde y a las cinco me iba al campo de juego”, sostuvo Luis, quien fue seleccionado en la tercera ronda por Leones en el Sorteo de Novatos de 2016.

Liberato, quien admira a David Ortiz y a Nomar Mazara, quiere aprovechar su estancia por uno de los escenarios más difíciles como es el béisbol invernal dominicano para pulirse y acelerar su llegada a La Gran Carpa.

“Estoy trabajando ser un poquito más agresivo en las bases. Es un desafío para mí mismo como pelotero, si puedo jugar aquí puedo jugar en cualquier parte del mundo, jugar aquí es otra nivel”, agregó Luis, quien en la pasada campaña en Clase A Avanzada, finalizó con promedio de .250, 20 dobles, 11 jonrones y 44 remolcadas en 87 partidos.