No se sabe si tiene un ‘brazo de hierro’ o todavía le queda algo por demostrar, pero Raúl Valdés sigue desafiando el tiempo y cada vez más siendo parte esencial de la historia del béisbol dominicano.

Anoche con una magistral labor de siete entradas en blanco, un recital de 11 ponches y solo dos imparables ante el conjunto de los Gigantes del Cibao, Valdés puso a vibrar al pueblo romanense en el estadio Francisco A. Micheli conquistando su victoria número 40 de por vida e igualando con Mickey Mahler para la mayor cantidad de un lanzador nacido fuera de la República Dominicana.

Este torneo invernal se ha dado el lujo de contar con grandes lanzadores a través del tiempo, y el cubano-dominicano, no ha estado excepto de ello, se ha convertido en uno de los serpentineros más dominantes en esta última década.

Más de 480 ponches, cinco partidos completos y dos blanqueadas, 40 victorias en 15 campañas, las primeras cuatro como refuerzo, y desde el 2008 como nativo. Ha sido un ‘caballo’ para los Toros del Este, conjunto en la cual ha militado la mayor parte de su carrera.

“Agradecido de todo lo que me ha pasado aquí (dominicana). Desde que llegué a La Romana, me han tratado muy bien”, expresó Valdés a Lidom.com

Con 40 años, Valdés sigue exhibiendo su mejor béisbol. Sin dejar a un lado el conjunto que en su momento más difícil de su carrera, le brindó la oportunidad de regresar al béisbol.

“Muy feliz contento de llegar a esta marca, pero lo más  importante para mí es ayudar a los Toros. Poder darle la mayor cantidad de victorias para poder clasificar y ganar el tercer campeonato para La Romana.

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En esta campaña, Raúl se ha consolidado como uno de los mejores lanzadores que han accionado por esta liga, también ha despertado el interés de los incrédulos, con grandes actuaciones como la que realizó a principios de esta campaña en la que lanzó una blanqueada contra las Águilas Cibaeñas. El zurdo utilizó 114 lanzamientos, y limitó al conjunto cibaeño a dos imparables.

“Seguiré trabajando, no le doy mente a la edad, quiero seguir trabajando para obtener triunfos hasta el día que cuelgue los spikes. No sé cuántas más victorias alcanzaré, lo que sí sé es que seguiré dando lo mejor de mí”, enfatizó, Valdés, quien ha lanzado los últimos cinco partidos completos en el béisbol dominicano.

Para Valdés no hay imposibles ni tiempo de caducidad y menos un brazo que parece desgastarse. En su última blanqueada lanzó 114 lanzamientos. En la temporada pasada, en la que se acreditó un juego completo ante el conjunto de Santiago, el 29 de noviembre totalizó 139 lanzamientos.

Con esa mirada silente y pasiva que lo caracteriza Valdés exclamó: “No es la primera vez que tiró más de 139 lanzamientos”.

Justamente, Valdés hacía referencia aquel partido, durante un campeonato mientras pertenecía a la Selección Nacional de Cuba, en la cual lanzó 170 lanzamientos y accionó por 14 entradas antes de salir de la Havana, y llegar por Montecristi, en 2003 a la República Dominicana.

Detrás de ese rostro de bondad, se exhibe un Valdés que ha tenido que sobrepasar muchos tropiezos, desde una salida de su país- que incluyó a jugadores como Kendry Morales, Bárbaro Cañizales, Yuniesky Betancourt, y Francisley Bueno, hasta convertirse de un relevista trotamundos pasando por cuatro franquicias de Grandes Ligas hasta un abridor estable en la Liga Japonesa (2015, 2016 y 2017) y dominicana.

“Fueron momentos duros pero creo que las etapas más difíciles para mi fueron 2008-2009, que tuve dos años prácticamente fuera de pelota, jugando en México, en una liga que solo se jugaba los domingos”, relató Valdés, quien reforzó a los Gigantes en el 2003, y luego tras casarse con una dominicana, proveniente de San Francisco de Macorís, adquirió la ciudadanía dominicana y fue seleccionado en el Sorteo de Novatos del 2008.

Tras una buena temporada en Tabasco en 2009, y luego con los Toros en el invierno, Raúl recibe la oportunidad de ir a los campos de entrenamientos de los Mets de New York, y con una sobresaliente efectividad de 2.06 en seis partidos en la Liga de la Toronja, arriba al equipo grande de los Mets.

Si le preguntas, con cuál momento se queda a lo largo de su carrera, te encontrarás con una perspicaz respuesta. “El campeonato de los Toros en el 2011, fue algo increíble, teníamos desde la campaña 1994-1995 que el pueblo romanense no disfrutaba de una corona y luego, mi primera vez en Las Mayores, un sueño desde que es uno es niño”, agregó Raúl, quien no ha regresado al béisbol organizado de los Estados Unidos desde el 2014.

Valdés, quien fue operado de ambas rodillas, y ahora está acostumbrado a un sistema de béisbol japonés, no sabe cuándo será su última salida en el montículo, pero está seguro que seguirá mezclando su recta,  cambio y slider sin prisa pero en buen tiempo.