El árbitro, no es un ser infalible
- Escrito por Freddy Ortiz Pujols
- Viernes, 09 Noviembre 2012 11:17
- Tamaño del texto decrease font size increase font size
- Imprimir
En los deportes, las emociones alcanzan a veces dimensiones tales, que a menudo se traspasan los límites de la cordura, convirtiéndose en locura colectiva.
En algunos en los cuales los contactos físicos son más frecuentes y las decisiones se toman con pocos márgenes de claridad, las reacciones del público generalmente son acusatorias a los jueces (en ocasiones acompañadas de fuertes amenazas), asumiendo actitudes negativas que trascienden la frontera de la razón, solo porque no fueron beneficiados.
Cuando las pasiones se desbordan y no es posible controlarlas, viene el caos y nadie sabe lo que puede pasar. La mayoría de las veces las victimas son los árbitros, esos abnegados seres, con madera de mártires, a quienes nadie recuerda sino solo cuando se considera que una decisión suya ha perjudicado al equipo de sus simpatías. Entonces no solo se recuerdan de ellos, sino que quieren mandarlos al otro mundo.
Cada árbitro es el representante de su Liga y está facultado y obligado a cumplir y hacer cumplir todas las reglas. Asimismo, que por ser la máxima autoridad en el terreno, debe ser respetado por el trabajo que hace, basado en su imparcialidad, seriedad, conocimientos del juego, preparación y facultades aptas para desempeñar ese oficio.
En ese sentido, la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana (LIDOM) en su afán de presentar un torneo de máxima calidad, vigila constantemente las actuaciones de los encargados de impartir justicia en el terreno, cuyos objetivos abarcan varios aspectos: los forma académicamente, reforza su preparación de la mejor manera, avalado con estudios en el exterior en la medida de sus posibilidades, entre otros aportes.
Además les brinda las orientaciones pertinentes mediante un programa que anualmente organiza esa entidad conjuntamente con la Major League Baseball (MLB), bajo la supervisión del instructor de Ligas Menores de MLB Jorge Bauzá, que tiene como finalidad aumentar su calidad profesional y hacer mucho más eficiente su labor.
No son seres infalibles (ni robots que toman decisiones ya programadas o automáticas), todos recordamos la famosa sentencia del árbitro de Grandes Ligas Jim Joice, que cantó safe al bateador 27 –un claro out para todas las personas, inclusive para el mismo bateador- que le costó el juego perfecto al lanzador Armando Galarraga, el 2 de junio del 2010.
Es cierto que los árbitros pueden equivocarse, porque son humanos. Los fanáticos, que también son humanos, sienten emociones. Los jugadores, humanos también, pierden los estribos por el calor del juego. Sin embargo, con todo, tanto los jugadores como fanáticos deben contribuir a elevar el nivel del espectáculo y evitar presentar escenas negativas que vayan en detrimento de nuestro principal pasatiempo.
“No veas ni oigas las cosas que no debas ver ni oir. Oye siempre las cosas que debas”. Consejo dado a Billy Evans por J. Jack Sheridan – dos famosos árbitros de principios del Siglo XX en MLB.
Twitter:@FreddyOrtizP