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Héctor Gómez: Béisbol y Estadísticas

Récords ofensivos y de pitcheo en una temporada en el béisbol invernal

Play ball!, se abren las cortinas del pasatiempo nacional. Seis equipos persiguen un mismo objetivo: conquistar la corona del Campeonato Nacional 2012-2013, dedicado al fenecido doctor José Hazim Azar y representarnos dignamente en la Serie del Caribe 2013, la cual será celebrada en Hermosillo, México. En esta entrega destacaremos las principales marcas de nuestra pelota invernal en una temporada, tanto en bateo como en pitcheo.

En lo que respecta al bateo, la figura del importado Ralph Garr (Estrellas) emerge como el principal jugador en términos ofensivos. En la temporada 1970-71, el gran refuerzo oriental impuso varios récords ofensivos en una temporada en la liga dominicana, tales como promedio de bateo (.457), indiscutibles (105), carreras anotadas (58) y total de bases alcanzadas (134).

En dobles, Anderson Hernández (Licey) estableció la marca en la temporada del bateo 2008-09 con 17; en triples, el importado Charles Neal (Escogido) estableció la marca en la temporada 1955-56 con 11; en cuadrangulares, Víctor Díaz (Aguilas) impuso la marca en la temporada 2008-09 con 17, dejando atrás la marca que compartían Dick Stuart (Aguilas) en 1957-58 y el criollo Freddy García (Escogido) en 1998-99, con 14 cada uno; en las empujadas, el gran refuerzo azul Alonzo Perry estableció la marca en la temporada 1953 con 53 remolcadas. Asimismo, en porcentaje de slugging, el también importado Andy Barkett (Aguilas) se adueñó del récord en la temporada 2000-01 con .736; en turnos, el cubano Chico Ruíz (Estrellas) es poseedor del récord con 271 turnos oficiales en la temporada 1967-68; en partidos jugados, Rufino Linares (Caimanes) y el refuerzo oriental Reggie Whittemore poseen la marca con 68 partidos jugados en la temporada de 1983-84; en robos, la "saeta cibaeña" Miguel -Guelo- Diloné es el rey indiscutido con 44 estafas en la temporada 1976-77; en ponches recibidos, el importado Dave Hostetler (Estrellas) tiene la marca negativa de 67 ponches recibidos en la temporada 1981-82 y, finalmente, en boletos recibidos, el también importado Bob Beall (Aguilas) estableció el récord en la campaña 1978-79 con 66 transferencias recibidas.

En lo relativo al pitcheo, el importado Terry McDuffie (Aguilas) es dueño de la marca de más triunfos en una temporada con 14, el cual lo estableció en la campaña de 1952; en efectividad, Bartolo Colón (Aguilas) y Rafael Soriano (Escogido) comparten la marca del porcentaje de carreras limpias más bajo en una temporada con una microscópica efectividad de 0.21; en ponches, "La Montaña Noroestana" Guayubín Olivo (Licey), es el rey absoluto con la friolera de 160 hombres abanicados en la temporada 1960-61; en juegos salvados, Mario Brito (Escogido) estableció la marca en la temporada 1994-95 con 19 rescates. De igual forma, en porcentaje de juegos ganados y perdidos, los importados Ed Roebuck (Escogido), en 1959-60 y Jerry Hannahs (Licey), en 1979-80 con un porcentaje de 1,000 (9-0), cada uno; en blanqueadas, también hay otro empate entre los refuerzos Fred Kipp (Escogido) y Vic Rehm (Estrellas), con 5 lechadas cada uno; en derrotas, el refuerzo oriental Charlie Kolakowski impuso la marca en la temporada 1958-59, con 14 y, finalmente, en boletos concedidos, el importado Chuck Templeton (Escogido), estableció el récord en la temporada 1955-56, con 75 boletos.

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Saber Métrico

A propósito del “experimento” del dirigente Joe Maddon, colocando a Carlos Peña para abrir la alineación de los Rays de Tampa, muchos son los criterios que se han vertido sobre la utilización de ese puesto en la alineación y el grupo de habilidades que debe tener un jugador para desempeñar el rol de primer bate.

Muchos, ha mirado con asombro que alguien que “no pone la bola en juego”, que se “poncha demasiado” y que no “es una amenaza de robo” ocupe un lugar reservado para los Rickey Henderson, los Tim Raines y los Juan Pierre del mundo.

Exactamente Juan Pierre es el ejemplo del primer bate “clásico” mal empleado por naturaleza. Su combinación de armas ofensivas precisamente carecía del elemento fundamental de un primer bate, que debe ser ante todo la capacidad para embasarse.

El término “embasarse” no es sinónimo del término “buen promedio de bateo”, la diferencia radica en que el primero no dice realmente quien alcanza la primera base y por lo tanto quien aporta menos outs, que es al final el fin principal de un primer bate.

No importa que usted se ponche poco, o que su promedio ronde los .300, lo más importante para ser primer bate es que usted llegue a primera con más frecuencia que el resto de sus compañeros Una virtud, que Carlos Peña ha tenido durante toda su carrera.

Aún cuando lo haga al compás de 190 ponches, 120 boletos y .220 de promedio, Carlos Peña tiene un OBP de por vida de .353, superior al promedio de los 
primer bates de Grandes Ligas en este momento, lo que lo hace un opción extraña. Pero perfectamente soportable en una alineación de Tampa que ha perdido su abridor ideal con la lesión de Desmond Jennings.

Lo cierto es que es preferible tener un primer bate que tenga buen promedio de bateo, buen OBP, que sepa robar bases y que aporte cierto poder, pero lo real es que la mayoría de los equipos no pueden darse ese lujo.

La forma en que los conjuntos de grandes ligas han resuelto ese problema a lo largo de la historia, ha sido poniendo gente que es rápida y tiene buen promedio, sin importar la cantidad de veces que el tipo efectivamente llega a primera. Perdónenme pero eso si me parece algo absurdo, más absurdo que poner a Carlos Peña.

Al final, el caso de Joe Maddon no es más que una simple medida de emergencia, ante la falta de un primer bate “tradicional”. Claro, él pudo poner a Sean Rodríguez con su flamante .301 de OBP, o a Jeff Keppinger con su .330, pero prefirió mejor mover al tope de la alineación al jugador de su equipo con la mejor Disciplina Aislada y que más bases por bolas ha recibido en lo que va del año. ¿Planteándolo así no parece tan loco verdad?

Al final debemos entender que la pelota es un juego secuencial y que en esa secuencia la labor principal del primer bate es embasarse. Lo demás son adornos bonitos y palabrería barata. 

Más debiera a nosotros alármanos, que Dee Gordon sea primer bate porque puede robar bases y no tenga la menor idea de cómo llegar a la primera. Claro está, como decía el filósofo, la primera base nadie se la puede robar.

Si, a pesar de toda esta cháchara, yo no creo que Carlos Peña sea un primer bate ideal ni que su futuro sea superar a Rickey Henderson, sin embargo me parece una buena opción tomando en cuenta la actual situación del roster de Tampa.

Al final, pensará Joe Maddon: “¿Si no puedo tener un jugador rápido que se embase mucho, porqué no poner a iniciar el juego un lento que se embase mucho?”, Total, Tampa no se caracteriza por ser un equipo que robe demasiadas bases.

A veces, la pelota es más simple que lo que nos la pintan… aunque nos quieran decir que los Sabermetricos hemos complicado el asunto, entiendo que en cuestiones como las de colocar un primer bate los “tradicionales” se enredan más la cabuya.

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